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En el curso
de los años las actividades de asesoría psicosocial de nuestra Institución
ILAS, han adquirido gran importancia. Sin embargo, es el trabajo psicoterapéutico
el eje de nuestro quehacer y por lo tanto desde esa práctica se sostiene
el desarrollo de las demás actividades de investigación, docencia y supervisión.

Es una evidencia derivada de nuestra experiencia clínica que las personas
afectadas por la violencia y la represión institucionalizada, han quedado
marcadas por las secuencias traumáticas vividas durante los años de la
dictadura en nuestro país. En la mayoría de nuestros pacientes estas experiencias
han quedado encapsuladas, aisladas en la memoria, sin que puedan ser recordadas
con las emociones y afectos, especialmente con las intensa angustias presentes
en esas vivencias. El recordar queda censurado por la necesidad de sobrevivir,
el relato aparece vacío, sin emoción, como si se tratara de la experiencia
de otros. Lo anterior significa que las personas que padecieron hechos
de esta naturaleza buscan ayuda psicológica muchos años después de ocurrido
el acontecimiento traumático. Es por esto, que los motivos de consulta
no se relacionan directamente con los hechos represivos, los efectos del
trauma aparecen en el tiempo a través de conflictos relacionales, de crisis
depresivas y de angustia, de fracasos laborales y en los estudios y concomitante
a estos conflictos, síntomas psicosomáticos de importancia.
Entendemos que el trauma cuyo origen es psicosocial, se constituye como
tal no sólo por la experiencia represiva o de violencia concreta, sino
por el desconocimiento, la negación y el no reconocimiento de la experiencia
traumática individual y familiar por parte del contexto social y político,
el cual reproduce el trauma a la vez que lo niega. Los sentimientos de
culpa, negación y disociación por parte de los afectados constituyen defensas
psíquicas rígidamente instaladas, al mismo tiempo que dan cuenta de la
dificultad para elaborar, reparar las vivencias traumáticas.
Es, en ese sentido que consideramos el espacio terapéutico como un espacio
de la memoria social, un espacio que da cuenta que el trauma ocurrió,
tuvo lugar y que permite unir los síntomas y conflictos actuales con las
experiencias pasadas, en una relación dialéctica más que mecánica de causa
efecto. Es este proceso el que permite iniciar la reparación y la elaboración
la que nunca será total en el espacio terapéutico debido a que el origen
del daño requiere necesariamente de un reconocimiento y validación social.
En tendiendo entonces que la reparación del trauma pasa por la validación
social del daño y el reconocimiento de que le trauma tuvo lugar tanto
social como individualmente, hemos centrado los artículos de este número
de la revista en este aspecto.
Es así que incluimos -entre otros- un artículo que reflexiona acerca de
cómo se construye la memoria de los hechos traumáticos de la represión
política en distintas generaciones: los adultos y los jóvenes.
En relación a las actuales formas de denuncia directa que los jóvenes
usan para impedir la impunidad, el olvido y la negación, hemos incluido
un artículo sobre la FUNA.
Nos ha parecido importante comentar el libro Chile, Poética de la Tortura
Política de Hernán Vidal, considerando que este tema ha estado presente
en las querellas que por primera vez han presentado las personas que estuvieron
detenidas, fueron torturadas y sobrevivieron, ellos son el testimonio,
tan difícil de soportar para amplios sectores de nuestra sociedad, del
horror vivido en los centros de detención de la dictadura.
El comentario del libro Frente al Silencio, Testimonios de la violencia
en Latinoamérica se refiere a la importancia de compartir y mantener presente
la experiencia en América Latina en relación a la violación de los derechos
humanos. El comentario de la película Argentina Nueces para el Amor, da
cuenta de cómo pueden aparecer tratadas estas problemáticas en distintos
espacios culturales, que muchas veces alcanzan a sensibilizar a sectores
más amplios de la población y que forman parte de la memoria, del legado
cultural de estas décadas de dictaduras en nuestro continente.
Finalmente nos pareció importante incluir un espacio en el que podamos
relatar nuestra experiencia de asesoría psicosocial en distintos contextos
y realidades de violencia política. Al respecto, publicamos un artículo
acerca de nuestro trabajo en Angola, el que se extiende desde 1996 hasta
la fecha.
En este tercer número de revista ILAS, no hemos contado con los recursos
financieros necesarios para su publicación por lo que esta edición será
exclusivamente virtual. Interpretamos que, en este aspecto de nuestra
realidad institucional puede ser visto como un signo de un progresivo
aislamiento de las instituciones relacionadas con el tema de los derechos
humanos del resto de la sociedad. Así como la dificultad del Estado de
asumir el tema de la reparación como una parte central de su programa
de gobierno.
Esperamos contar con los comentarios y sugerencias de nuestros lectores,
para así abrir un espacio de diálogo en este tema que nos compromete ética
y profesionalmente.
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Relato
de la vivencia que tuvieron las familias chilenas radicadas después del
exilio en Francia, a partir de la detención de Augusto Pinochet en Londres
en octubre de 1998. Se instala la relación que esto tiene con la construcción
de la memoria y las tensiones que surgen a partir de ésta. Al mismo tiempo,
se profundiza en cómo esta memoria puede modificarse y resignificarse
en las acciones de la generación de hijos de estos exiliados.
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