Si no hay justicia... hay funa. |
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Por Yuri Gahona
Las
políticas propuestas frente
a las violaciones a los derechos humanos más graves fundamentalmente aquellas
señaladas, por la Comisión de Verdad y Reconciliación, como violencia
con resultado de muerte[1],
han ido quedando sistemáticamente relegadas al olvido y agrupadas en largos
procesos judiciales como una táctica de desistir en la búsqueda de la
Verdad y Justicia en cada uno de los casos. Al mismo tiempo delitos
como la tortura, allanamientos
masivos en distintas poblaciones del país,
relegación, exilio, delitos económicos, etc., nunca fueron investigados
regularmente por el Estado. De esta manera, para la sociedad chilena ha
sido muy difícil conocer y cuantificar
tanto la magnitud, como el impacto[2]
de la violencia generada desde el Estado.
1.
No a la Impunidad. 2.
Reconstrucción de la memoria histórica. 3.
Contra el Olvido. 4.
Rescate del carácter de luchadores sociales de aquellos que no
están. 5.
Ampliar el concepto de Derechos Humanos.
La FUNA es profundamente democrática, pues la democracia e también la capacidad de la población de expresar sus inquietudes, sus necesidades, sus aspiraciones y anhelos. La FUNA es una expresión propia de la juventud, de una juventud que no es indiferente, que cree que tienen algo que decir y que quiere contribuir a la creación del mundo en que cabe vivir. Un mundo de verdad, de justicia, de vencer el temor, de rechazo a la impunidad y a la censura La FUNA expresa el derecho ciudadano a saber con quienes convivimos, expresa el derecho ciudadano a expresarse pacíficamente por las calles y exponer los hechos ocultos de la historia reciente. Las acciones de la FUNA son de carácter pacífico, consiste en la entrega de un volante con toda la información relativa al (la) funado (a), contiene información jurídica respecto de los procesos judiciales donde están procesados o citados a declarar. También menciona cada uno de los casos de desaparecimiento, ejecución o torturas en que estuvo involucrado. El volante incluye una foto del represor (a), dirección y número de teléfono. En cada manifestación se procura que haya mucho colorido, algún tipo de batucada o murga, también el uso de pitos o cualquier instrumento que produzca bulla de tal modo de llamar la atención de quienes circulan cerca de una manifestación FUNA. También son manifestaciones donde prima la participación del colectivo, por ejemplo, el volante es leído en voz alta por todos los participantes. Se pretende que sean acciones rápidas que impidan la acción represiva como un modo de asegurar la realización de la FUNA, en el barrio o en los lugares de trabajo de los (as) funados (as), El objetivo es asegurar que sobrevenga la condena moral que esperamos de la sociedad. Se cambia el tradicional grito por canciones con slogans sobre la verdad, la justicia, la impunidad, contra los consensos relativos al tema de derechos humanos. Está abierta a la participación de partidos políticos, pero ratificando con claridad que la FUNA no adscribe a ninguna militancia en particular. En
pequeña escala, la sociedad civil ha comenzado a hacerse parte del proceso
de sanación necesario para enfrentar un futuro distinto e incluso la posibilidad
misma de reconstruirlo. De hecho, el efecto funa ha tenido
repercusiones a lo largo de Chile. Ejemplo de ello son los casos de Arica
y Valparaíso, donde se han realizado funas regionales, sin que la organización
FUNA en Santiago haya intervenido. Destacan, también, las FUNAS realizadas
por las organizaciones de
Derechos Humanos de Renca, personas y organizaciones de salud mental de
la Zona Sur de Santiago, organizaciones de derechos humanos de Maipú,
de Buin y San Bernardo, las cuales, además, las han replicado en sus comunas
como una forma de continuar el esfuerzo de traer a la memoria lo que por
tanto tiempo estuvo prohibido. [1] Informe de la Comisión de Verdad y Reconciliación. Santiago, febrero 1991. Tomo I. Ministerio Secretaría General de Gobierno. [2] Algunas referencias acerca del impacto de la amenaza y el miedo, pueden encontrarse en Lira, Elizabeth y María Isabel Castillo. Psicología de la Amenaza Política y del Miedo. ILAS. Santiago, 1991. Especialmente el capítulo VII. Consecuencias psicosociales y políticas del miedo. [3] Aylwin, Patricio. La transición chilena. Discursos escogidos 1990 1992. Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile. [4] Nos referimos al ejercicio de Alistamiento y Enlace, y al Boinazo. [5] Declaraciones del Ministro José Miguel Insulza. Denuncias por torturas " no contribuye a la paz social ni al bienestar del país" http://www.elmostrador.cl/modulos/noticias/constructor/detalle_noticia.asp?id_noticia=22157 [6] Informe de la Comisión de Verdad y Reconciliación. Tomo II, Cuarta Parte, Capítulo I. Propuestas de Reparación. [7] Las distintas organizaciones tanto de familiares como otras que trabajan en derechos humanos, crearon propuestas de reparación complementarias a las del Informe de la Comisión de Verdad y Reconciliación. [8] Boletín de la comisión FUNA. Año 1, Nº1. Mayo 2000. Editorial: La funa existe para derrotar el olvido, sobrepasar la indiferencia social, terminar con la impunidad y aportar en el camino de la verdad, justicia y verdadera democracia [9] Lista de los funados Doctor Alejandro Forero Alvarez, cardiólogo que perteneció al Comando Conjunto; José "Muñeca del Diablo" Aravena Ruiz, torturador de la DINA; Manuel "Papi" Rivas Díaz, torturador de la DINA que trabajó en la Venda Sexy; Emilio Sajuria Alvear que era parte de las empresas de fachada de la DINA; Gerardo Urrich González, de la Brigada Purén de la DINA; Spartaco Salas Mercado que fue parte de la DINA y de los grupos represivos de Carabineros; Operación Cóndor: Acción conjunta con Argentina, Uruguay, Bolivia, Paraguay, Brasil, España, Francia, Suecia, Suiza e Inglaterra, para denunciar la Operación que involucró a los servicios de inteligencia del cono sur en una red criminal. En Chile denunciamos a Miguel Krassnoff Martchenko, jefe de cuarteles de tortura de la DINA; Beatríz Undurraga, periodista pagada por Manuel Contreras para que inventara noticias que escondieran los crímenes de la DINA, entre ellos el de Marta Ugarte; Germán Barriga Muñoz, torturador y asesino de la DINA; Werner Zanghellini, cardiólogo que le inyectó el virus de la rabia a Jorge Fuentes; Ricardo Claro y Gustavo Ross Ossa por haber retenido y entregado a Carabineros a los dirigentes de ELECMETAL, con la complacencia del resto del directorio compuesto además por Danilo Garafulic, Raúl Briones y de haber entregado sus barcos, de la Compañía Sudamericana de Vapores, para que fueran torturados y lanzados al mar prisioneros políticos; La Esmeralda, luego de recibir manifestaciones contrarias en muchos de los puertos que recorrió en su viaje; José "Quico" Yévenes, carabinero que perteneció al grupo Halcón de la DINA, donde ejercía funciones de torturador; Roberto Lailhacar Chávez, psiquiatra, miembro de la Brigada de Sanidad de la DINA; Haroldo Latorre Sánchez, dueño del Colegio Instituto O'Higgins, quien en los primeros días del golpe militar secuestró del Liceo Politécnico de Maipú al joven estudiante José Flores; Ricardo Lawrence Mires, un jefe de grupo operativo de la DINA implicado en numerosos casos de torturas, desapariciones y ejecuciones; Sergio Muñoz Bonta, dentista de la Brigada de Sanidad de la DINA; Juán Viterbo Chiminelli Fullerton, es Oficial de Ejército de la Rama de la Caballería, salido de la promoción de 1967. En 1973 se desempeñaba en el Comando de Aviación y fue uno de los criminales que acompañó al sur y norte del país al General Sergio Arellano Stark en la "Caravana de la Muerte". [10] Rocher, Guy. Introducción a la Sociología General. Editorial Herder. Barcelona, 1977, p.p: 532
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